martes, 28 de septiembre de 2010

El mercado tradicional de la Plaza Mayor de León necesita tu ayuda

Tradicionalmente, desde tiempo inmemorial, cada miércoles y sábado se viene celebrando en la Plaza Mayor de León un mercado en el que se pueden encontrar los más variados productos: frutas, hortalizas, embutidos, quesos y también huevos y animales vivos como conejos o aves.


Hoy en día, muchos de los productos que se venden proceden de mayoristas, pero todavía son muchas las personas que, a título particular, van a vender los productos de su huerta, sus huevos, aves y conejos. Pues bien, ahora el alcalde ha decidido prohibir la venta de dichos huevos, aves y conejos aduciendo motivos sanitarios. No obstante, ignora que dichos productos son productos frescos cuya garantía viene avalada por los propios clientes que los compran y los consen sin que hasta ahora nunca haya habido ningún problema.


En un momento en el que todos buscamos productos de la tierra, productos ecológicos, productos sanos, la Concejalía de Comercio del Ayuntamiento de León ha decidido prohibir la venta de estos productos. A los consumidores se les quiere privar del derecho de elegir libremente y a los vendedores se les quiere quitar una forma de vida que, en algunos casos, constituye un recurso imprescindible para su subsistencia.


Se habla con frecuencia de la necesidad de fijar la población del entorno rural inmediato, de contribuir a su desarrollo para que no siga aumentando la lista de pueblos abandonados. Pues bien, la venta de estos productos es una forma humilde, pero significativa de contribuir a esas economías.


Si son motivos sanitarios los causantes de esta decisión, los propios vendedores solicitamos que se hagan controles a los productos que se venden para que de esta forma se pueda compatibilizar el mantenimiento de la tradicional venta de estos productos y las necesarias garantías de caIidad. Por ese motivo, queremos recoger estas firmas, para que se oiga nuestra voz, la de los consumidores y la de los vendedores, porque consideramos que no es justo acatar las órdenes de los que mandan sin al menos manifestar nuestra opinión. Somos ciudadanos de pleno derecho, no súbditos sumisos y obedientes.